Empieza el mes de septiembre y hoy día 1 llega a las librerías del Reino Unido la quinta entrega de la exitosa serie Túneles que tiene por nombre Spiral. Este es el libro más corto de todos los publicados hasta el momento, contiene 425 páginas de historia divididas en 4 partes y 1 epílogo que nos acercarán más al final de las aventuras de Will Burrows y compañía. Si no puedes esperar a que se publique en castellano, avisamos que todavía no hay planes de publicación ya que Al límite no ha salido en todos los países hispanos, habrá que conformarse con la traducción que hemos hecho del fragmento que se publicó hace unas semanas.
Bum.
Aparte del ruido y del desgarrador miedo a una herida física, lo más espeluznante acerca de una explosión es la milésima de segundo que todo tarda en destruirse. Es como si toda la estructura del tiempo y el espacio se desgarrara, y tú estuvieras cayendo a través de ella sin tener la menor idea de lo que te espera al otro lado.
Cuando el coronel Bismarck despertó se encontró despatarrado sobre un suelo de mármol. Por un momento se sintió incapaz de moverse, como si su cuerpo se lo prohibiese. Como si su cuerpo supiera mejor que él que no debía moverse.
A pesar de que había un absoluto silencio, el coronel no lo cuestionó. No sintió alarma alguna, ninguna urgencia. Su mirada estaba fija en el destrozado techo donde pedazos de yeso blanquecino se balanceaban suavemente. Se sintió cautivado por su movimiento, hacia atrás y hacia adelante, hacia adelante y hacia atrás, como si se encontrasen atrapados en una brisa. Estuvo incluso más fascinado cuando algunas de las piezas empezaron a caer a cámara lenta alrededor suyo.
Su sentido del oído empezaba a regresar.
Hizo un sonido que le recordaba al de los pájaros carpinteros. «Padre», dijo recordando los viajes de cacería con su padre por la selva de Nueva Germania. A veces se iban por una semana, durmiendo en una tienda de campaña y jugando a disparar juntos.
Era un recuerdo reconfortante. Tumbado en medio de los escombros de la explosión, el coronel sonrió como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Oyó el ruido otra vez, seguía siendo muy remoto. No lo asoció al disparo de armas automáticas.
Entonces el edificio Royal Mint fue sacudido por una segunda explosión. El coronel cerró sus ojos con el destello cegador de la luz, casi tan brillante como el Sol en su mundo en el centro de la Tierra.
La onda expansiva barrió brutalmente contra él, succionando el aire de sus pulmones.
Fragmentos de vidrio volaron por la habitación como si fueran aguanieve.
«¿Qué es… ? » exclamó el coronel aún sobre su espalada al percibir como el cristal tintineaba en el mármol pulido a su alrededor.
No sólo el ambiente se estaba llenando rápidamente de una neblina de asfixiante humo negro, sino que también su mente también lo parecía.
«¿Cómo llegué aquí? » dijo intentando comprender.
No tenía idea alguna de cómo había llegado allí. El último recuerdo que sentía lo suficientemente sólido como para confiar en él era el de una emboscada en Nueva Germania. Recordaba haber sido capturado por los styx, pero después de eso -y lo encontró extraño- lo único que podía recordar era una luz púrpura. No, luces púrpuras, muchas de ellas, ardiendo con tal intensidad que sus recuerdos se habían oscurecido.
Vagamente recordó el largo viaje a la corteza exterior, y luego poco más hasta que se encontró a sí mismo en un camión con un escuadrón de las tropas de Nueva Germania. Habían sido trasladados a un gran edificio, una fábrica. Y relacionado con esa fábrica, su mente sabía que había algo que tenía que hacer. Una tarea de vital importancia que le hacía olvidar cualquier otra consideración, incluso su propia supervivencia.
Pero, justo ahora, no podía recordar de qué tarea se trataba. Y no tenía tiempo para pensar en ello ya que una ráfaga de disparos cerca de donde se encontraba lo trajo a la realidad. Se incorporó, haciendo una mueca por el agudo dolor provocado en su cabeza donde se había golpeado con el suelo. Tosiendo y asfixiándose por el humo áspero atrapado en su garganta, su primordial prioridad era ponerse a cubierto.
Se arrastró a través de una puerta donde el humo era menos denso y descubrió que se encontraba en una oficina, tenía un techo alto y un escritorio con un jarrón de flores encima. Cerrando la puerta de una patada, se quedó tumbado detrás de ella mientras se revisaba a sí mismo. Su cabello estaba empapado por una herida en la parte trasera de su cabeza pero no podía decir lo grave que era; la piel alrededor de ella estaba entumecida y sabía por experiencia que las heridas en la cabeza siempre sangraban abundantemente. Recorrió el resto de su cuerpo con las manos sin encontrar más heridas. No llevaba puesto el uniforme pero estaba usando un abrigo y ropas civiles; ninguna prenda le resultaba familiar. Al menos tenía su cinturón militar alrededor de su cintura y la pistola todavía estaba en su funda. La desenfundó, el peso en la mano le era reconfortante. Algo que conocía. Esperó, escuchando los sonidos al otro lado de la puerta.
No tuvo que esperar mucho tiempo.
Traducción de MundoTúneles [Death Angel y Sirius Holmes] vía Chicken House